Particularmente, el término «Visita» me horroriza profundamente, porque no me acabo de acostumbrar a que un progenitor (madre o padre) «visite» a quien es su hijo.
Las visitas, se hacen a amigos, vecinos, familiares… pero no a un propio hijo, y uno de los problemas más graves que tenemos en la actualidad es el uso del lenguaje, sobre todo en la jurisdicción de familia, donde se siguen utilizando términos inadecuados que tienen un contenido negativo y que dan lugar a muchas discrepancias… (como es el caso de las visitas, la patria potestad… etc).
A mí, me gusta más hablar de «Tiempo de estancia y/o tiempo de convivencia», creo que es más acertado, y de entrada, se elimina la connotación que tiene el término «visita» para el progenitor que no es custodio.
Dicho esto, os comento: Bien sea que un solo progenitor tenga la custodia, o bien sea que ésta sea compartida entre ambos; se pueden estipular ESTANCIAS (mal llamadas «visitas») para que el otro progenitor (no custodio) pueda disfrutar tiempo con su hijo, y no transcurra mucho tiempo sin que ambos estén en contacto.
Esas «estancias» pueden establecerse a favor del padre o de la madre, y no sólo del padre.
Se articularán en función del tipo de régimen de custodia establecido, así como de los horarios laborales de los progenitores y del propio menor, para que puedan relacionarse sin problemas.
Por ejemplo: El sistema habitual (guarda y custodia para un progenitor, el padre). El juez establece que de forma habitual, el niño conviva con su padre, y que la madre pueda disfrutar de tiempo con él («visitas») los martes y jueves desde la salida del colegio donde lo recogerá, hasta las 19.30 horas. El menor disfrutará cada fin de semana, con carácter alterno, con un progenitor.
Otro ejemplo (en custodia compartida): El menor convive con su padre una semana y con su madre otra semana. El progenitor no custodio (el que no esté conviviendo la semana con su hijo) podrá disfrutar de tiempo de estancia los miércoles, desde la salida del colegio donde lo recogerá hasta las 19.30 horas.
Estas estancias, son las que se siguen llamando – desacertadamente - visitas.